
Llama
la aventurera
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El regreso de las llamas al Chimborazo
Esta es una historia real. Hace más de dos mil años, las llamas ya caminaban por lo que hoy es Ecuador. Acompañaban a las familias de los Andes, cargaban sus productos por los caminos de montaña y les daban lana para abrigarse.
Pero con la llegada de los españoles llegaron también vacas, ovejas y cerdos, y poco a poco las llamas casi desaparecieron de los páramos ecuatorianos. El ganado nuevo, con sus pezuñas duras, apisonaba el suelo del páramo, esa gran esponja que guarda el agua que baja a las ciudades.
Siglos después, las comunidades indígenas del Chimborazo decidieron traerlas de vuelta. Con un proyecto que empezó en 2002 llegaron a criar casi 3.000 llamas y alpacas en decenas de comunidades. Sus patas acolchadas no dañan el páramo, y con ellas volvió también el orgullo de una tradición antigua. Hoy, a los pies del volcán, conviven con las vicuñas, que regresaron a Ecuador desde 1988 y ya son miles.
“Con cada llama que vuelve al páramo, vuelve también una tradición.”
Relato: Historia real del páramo del Chimborazo
1,5 a 1,9 m
de altura hasta la cabeza
Hasta 34 kg
de carga sobre su lomo

Patas suaves
que cuidan el suelo y el agua del páramo
Sin soroche
su sangre aprovecha muy bien el oxígeno
Sierra / Andes
Vive en el páramo andino: un ecosistema de alta montaña con temperaturas frías, vientos fuertes, sol intenso de día y heladas por la noche.
Curiosidades
- Sus orejas tienen forma de plátano.
- Tiene un estómago de tres cámaras para digerir pastos duros.
- Cuando se enoja, ¡escupe!


